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¡¡YA TENEMOS GANADORES DEL CONCURSO DE RELATOS!!



El JURADO, compuesto por los profesores de Lengua C. y Literatura y del Ámbito Sociolingüístico, ha elegido los RELATOS GANADORES del CONCURSO celebrado con ocasión del DÍA DEL LIBRO. A lo largo de esta semana será la entrega de PREMIOS.


¡¡Podéis leer todos los relatos en la BIBLIOTECA!! 

Aquí tenéis los RELATOS GALARDONADOS y el nombre de los ALUMNOS que los han escrito:



LA IMPORTANTE ENSEÑANZA 

Había una vez un pequeño rebaño de ovejas junto a un perro defensor. Cada tarde, pastaban sin descanso alguno en busca de algo nuevo. Y aunque parezca que no, los animales tienen mucha curiosidad por conocer el mundo. Una tarde cálida de verano, mientras las ovejas comían hierbajos, el perro se dio cuenta de que algo extraño ocurría. 

Hacía horas una oveja, Doña Carmina, no paraba de dar vueltas, preguntándose el plan de vida que debía tener ya pensado. El perro se acercó algo preocupado. Entonces el perro le aconsejó qué hacer. Mientras la oveja escuchaba atentamente, el perro se puso algo nostálgico. Le dijo que la vida era muy corta y que debía aprovecharla. a tope.“Lo más importante en la vida es ver cómo tus corderitos crecen y cómo aprenden cosas nuevas”. Aquellas palabras marcaron por completo el camino de la vida de Doña Carmina. Desde entonces, cada Doña Carmina disfruta como si fuera el último día. 

Y colorín colorado, esta enseñanza le ha marcado.

Leire Sardinero Rey 1º ESO A, "EL CERRO" 

Hace un par de años veraneaba con mi abuelo en un pueblo de Extremadura. Todas las tardes a la caída del sol llevábamos nuestro rebaño a un cerro con pasto cerca del pueblo para que comieran. Todas las tardes se repetía la misma historia: la boina de cuadros en la cabeza, la chibata en la mano, un perro corriendo de lado a lado del camino y miles de historias contadas entre nosotros. Era paz, tranquilidad, pero sobre todo, felicidad. Estar en aquel cerro sentado con tu familiar preferido y con la brisa que corría antes de que se fuera el sol, era el único sitio en el que estaba a gusto. Las campanas de las ovejas sonando, el canto de los pájaros extremeños y los ladridos del perro marcaron mi corazón. Yo sabía que cuando cuando eso pasaba y se repetía la fecha de verano no era lo mismo para mí. Todos esos pensamientos pasaban por mi cabeza. Pero... todo eso acabó la tarde del 19 de agosto de 1995. Donde pasaba las tardes con mi abuelo acabó en cenizas, aquel incendio forestal se llevó todo lo que quería: mis ovejas, mi perro... todo se quemó. En menos de media hora el fuego se llevó todo con su paso, dejando huella en mi futuro para siempre.


Sergio Boyero Boyero 2ª ESO B, "UNA REFLEXIÓN COMPLICADA" 


Un día normal, saliendo de clases, me quedé muy pensativa, mi profesor de filosofía solo nos había dado una frase en la que decía: ”nuestra vida es una escalera y cada uno de nosotros tenemos una, tan diferente y original como uno mismo”. Yo nunca me replanteé esa similitud. 

Cuando llegué a casa y me tumbé en la cama, miré al techo, con las manos entrelazadas y con esa frase rondando en mi cabeza empecé a replantearme cuál es mi escalera. Mi profeso decía que en una escalera común, su parte más baja es más ancha para que sea más resistente y tenga una buena base, conforme vamos subiendo se va estrechadmo. La pregunta que nos hizo fue: 

-¿Cómo es vuestra escalera? ¿Cuándo créeis que acabará? 

Nunca pensé que una simple escalera tuviese tanto trasfondo. ¿Qué paa si no tengo una? 

Para intentar no hundirme por no tener una escalera, fui al salón, donde se encontraba mi madre. Alli le conté lo que me dijo mi profesor y acabé preguntándole lo mismo. Mi madre pensó un poco y al momento me respondió: - HIja, mi escalera es cuando tuve mi primer hijo, tuhermano, mi base sólida era ese instinto materno donde cuidaba a tu hermano muchísimo, cuando fue creciendo mi instinto fue disminuyendo. Como ves en la escalera, confome vas subiendo se vuelve más estrecha, pero la respuesta a esa última pregunta de ¿cuándo crees que acabará?, mi respuesta es que la pienses tú y me la respondas. 

Si os soy sincera cro que me lié más con la respuesta de mi madre, pero sé que ella sí que tiene escalera. ¿Soy la única que no tiene? ¿No soy buena para tener una escalera? En ese momento no sabía qué hacer, entonces me fui a dormir un rato a descansar. 

Después de la siesta seguía dándole vueltas y por mucho que buscaba en cada aspecto de mi vida, no encontraba nada. Hasta que encontré en el fondo de mi mente la respuesta, pero no una respuesta como la de mi madre, sino mi respuesta. Me di cuenta que cada escalera es un momento o una situación muy importante en la que hayas aprendido mucho de ella y que nunca acaba, como decía mi madre. Ella, aunque mi hermano fuese creciendo nunca dejará ese instinto de madre y, si lo comparamos con la escalera, es igual. Una escalera tiene esa base ancha y firme y subiendo por ella se vuelve más estrecha, pero nunca acaba, sino que se queda abierta, sin un final definido.


Alejandra Marques--Louro Gómez 3º ESO A, "HE CRECIDO" 



Recuerdo cuando era pequeño y estaba en el escalón más bajo de esta escalera. Miraba hacia arriba y veía un largo tramo por recorrer. ¿Cómo me sentía sobre esto? No lo recuerdo. ¿Asustado? Es posible, no sabía que podría ocurrir. Puede que, en parte, fuera este miedo a avanzar lo hizo que, llegado el momento de mi adolescencia, no recordase con nitidez la etapa anterior. 

Subí otro peldaño. 

Aun era un niño, aunque con una conciencia de que este estado duraría poco tiempo más. Me encerré en mi mismo, lo cual me repercutió fuertemente en un futuro. 

Llegué al penúltimo peldaño. Entonces, me vi reflejado en ese espejo, el espejo de la verdad. Este me devolvió uno de los reflejos más desgarradores de la historia. Me vi. Vi a un niño que fue obligado a crecer, pero sin tener una tierra sobre la que agarrar sus raíces. Ahí me di cuenta de que tenía que cambiar. Había desperdiciado dos peldaños de mi escalera antes de darme cuenta de qué había pasado en esos años. Me negué a que esto continuase siendo así. Aprendí de la experiencia. Experimenté la vida. Viví cada instante. Así construí quien soy. Fui como un metal candente, el cual, a base de golpes y martillazos, se convirtió en una hermosa espada. 

Estoy en el último peldaño de la escalera, parado frente al espejo. No lo percibo como una barrera, sino como la ventana hacia una nueva etapa. Aunque a primeras fue sorpresivo, agradezco haberme dado cuenta de que necesitaba un cambio en mi vida, esto fue lo que me convirtió en persona. A lo largo de nuestras vias nos encontramos con barreras. Algunos las verán como intranspasables espejos. 

Si me permiten el consejo, traten de verlos como ventanas hacia plenitud. Estoy de pie viendo la segunda parte de la escalera. Levanto la pierna y doy el paso.

Celia Hilanderas Díaz 4º ESO A 


¡¡ENHORABUENA A LOS GANADORES Y A TODOS LOS PARTICIPANTES!!

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